martes, 13 de diciembre de 2016

El atletismo

En el ámbito del deporte, el atletismo posee la singularidad de integrar un conjunto variado de disciplinas relacionadas con habilidades y aptitudes naturales del cuerpo humano (desde las carreras de velocidad y de fondo hasta los lanzamientos y los saltos de longitud y altura) y la aureola de ser la más antigua de las manifestaciones deportivas, con ilustres precedentes en la Grecia clásica.

El Discóbolo de Mirón (siglo V a.C.)
En su renacimiento moderno, que cabe situar en el siglo XIX, el desarrollo del atletismo ha corrido paralelo al de los Juegos Olímpicos, en los que ha ocupado una posición central desde su refundación en 1896; junto a esta cita cuatrienal, sin duda el máximo acontecimiento deportivo de nuestro tiempo, en las últimas décadas han proliferado encuentros de altísimo nivel como el Campeonato del Mundo (desde 1983) que han captado también la atención de los medios. La dedicación profesional y la tecnificación de los entrenamientos ha llevado a las distintas disciplinas atléticas a niveles inimaginables cien años atrás y a una ininterrumpida superación de los récords precedentes; si como práctica el atletismo es uno de los deportes favoritos por su naturalidad, como espectáculo llena de admiración y asombro ante lo que parece una negación a los límites del potencial humano.

Historia del atletismo

Las acciones en que se basan la mayor parte de las distintas modalidades atléticas, como arrojar pesos, saltar obstáculos o correr, formaron parte de la cotidianeidad del hombre prehistórico en el ejercicio de la caza, uno de sus principales medios de subsistencia: según las circunstancias, el cazador había de perseguir a la presa o huir, salvar obstáculos, lanzar armas arrojadizas o pelear cuerpo a cuerpo. Con el paso de los siglos, el ser humano descubrió el placer de la actividad atlética, fundamentalmente de la carrera a pie, y a partir de ahí se diversificó su finalidad y comenzó la competición, ya con carácter deportivo.
Los principales artífices de este cambio fueron los antiguos griegos (Platón, por ejemplo, elogiaba con entusiasmo la carrera pedestre), y la plasmación de estas inclinaciones deportivas son los Juegos que, desde muchos siglos antes de Cristo, se disputaban en la ciudad griega de Olimpia. Los Juegos de Olimpia, documentados desde el año 776 a.C. con el triunfo del velocista Coroebus, se celebraban cada cuatro años. Sólo competían hombres (había otras competiciones aparte para mujeres, los Juegos Hereos) y las principales pruebas eran el estadio (es decir, una vuelta a la pista de cerca de 200 metros), el diaulo (dos estadios) y el dolico(prueba de fondo), además del salto de longitud y el lanzamiento de disco.

Ruinas de Olimpia
Con el tiempo adquirió mayor preponderancia el pentatlón, prueba combinada que incluía competiciones de estadio, disco, longitud, jabalina y lucha. Pero el refinado espíritu griego fue degenerando en Roma en barbarie y sangrientos espectáculos de lucha y combate, muy lejos del ideal de tregua y paz de los Juegos de la Grecia clásica. En el año 393 d.C., el emperador romano Teodosio I, influido por la Iglesia, los prohibió.
Cronológicamente, y aunque no tuvieran la trascendencia de los Juegos Olímpicos de la antigua Grecia, hay que citar también los Tailteann Games, que se celebraban en Irlanda ya desde nueve siglos antes de Cristo. Al parecer, eran competiciones basadas sobre todo en lanzamientos (fundamentalmente uno, precursor del actual martillo) y saltos, incluyendo el de altura. Pudiera ser que estas raíces atléticas quedasen impregnadas en el espíritu de esos pueblos, pues no en vano fue en las islas Británicas donde se impulsó el deporte moderno en general, y en concreto el atletismo, con su posterior influencia en Estados Unidos.
Ciertamente, el atletismo actual se origina en el impulso que se dio a las prácticas deportivas en algunos centros educativos ingleses. El director del Rugby College, Thomas Arnold (1795-1843), promovió la práctica de algunas de las actuales modalidades atléticas entre los alumnos, subrayando su valor educativo y favoreciendo la celebración de competiciones en colegios y universidades. El siglo XIX fue el de los espectaculares corredores de fondo, que disputaban duelos a veces inhumanos, y el de las primeras competiciones oficiales realizadas no solamente en Inglaterra, sino también en Estados Unidos (Nueva York, 1868) y Alemania (Hamburgo, 1880); tuvieron lugar asimismo los primeros encuentros internacionales.

Pierre de Coubertin
Animado por este renacer deportivo, el barón Pierre de Coubertin promovió infatigablemente la restauración de las Olimpiadas de la antigua Grecia; finalmente, en 1896 se celebró la primera edición de los Juegos Olímpicos modernos, siendo elegida como sede la ciudad de Atenas para simbolizar su continuidad. Desde la refundación y hasta nuestros días, el atletismo ha sido el deporte olímpico por excelencia.
En 1903 se celebró el primer Cross de las Naciones, precursor del actual Campeonato del Mundo de la especialidad. En 1912, en Estocolmo, se fundó la Federación Internacional de Atletismo Amateur (IAAF), para acabar de definir los reglamentos, controlar el amateurismo y establecer una lista oficial de récords del mundo. Oficialmente, el nacimiento de la IAAF fue ratificado en Berlín un año después. En la actualidad, la IAAF cuenta con más países afiliados que la ONU o cualquier otra asociación internacional (más de doscientos), y en torno a ella gira la organización y regulación del atletismo mundial.

Las pruebas combinadas

La Grecia clásica ofrecía a los deportistas la posibilidad de competir en una combinación de pruebas que señalaba al vencedor como un «atleta total», un superhombre favorecido por los dioses. En la era moderna, los Juegos de Atenas de 1906 incluyeron ya la prueba del pentatlón (salto de longitud, lanzamientos de disco y jabalina, carrera de velocidad y lucha).
Actualmente las pruebas combinadas son el decatlón (categoría masculina) y el heptatlón (categoría femenina). Aspirando como antaño a la gloria de una especie de «pluriperfección», atletas no especializados en una determinada modalidad compiten en pruebas con requerimientos físicos y técnicos muy variados, en una admirable emulación de aquel ideal clásico.

Lanzamiento de disco
El decatlón agrupa diez pruebas que se disputan en un orden invariable y se organizan en dos días consecutivos: el primer día, los 100 metros lisos, el salto de longitud, el lanzamiento de peso, el salto de altura y los 400 metros lisos; el segundo día, los 110 metros vallas, los lanzamientos de disco y de jabalina, el salto de pértiga y los 1.500 metros.
El heptatlón consta de siete pruebas que también se celebran siguiendo siempre el mismo orden y se desarrollan en dos días sucesivos: el primer día, los 100 metros vallas, el salto de altura, el lanzamiento de peso y los 200 metros lisos; el segundo día, el salto de longitud, el lanzamiento de jabalina y los 800 metros. En ambos circuitos, cada marca conseguida se corresponde con una puntuación establecida en una tabla; resulta vencedor el atleta que, habiendo tomado parte en todas las pruebas, totaliza más puntos.

Reglamento básico del atletismo

Para las carreras en pista, el sentido de la marcha es el contrario al de las agujas del reloj. Los jueces disponen de dos aparatos para la homologación de las marcas: la cámara de la foto-finish, que marca electrónicamente los tiempos en la línea de meta y facilita el cronometraje oficial centesimal, y el anemómetro, que se coloca en las rectas de los 100 metros y del salto de longitud y se utiliza para medir la velocidad del viento. Un récord conseguido con la ayuda de un viento de velocidad superior a los dos metros por segundo no se considera homologado.
El reglamento internacional obliga a los atletas a correr dentro de los límites de su calle. Éstas se reparten previamente de acuerdo con las marcas de los atletas; las calles centrales se reservan a los mejores, ya que tienen cierta ventaja al disponer de una mayor referencia visual de los demás atletas y de la amplitud de la curva. Un atleta puede ser descalificado por los siguientes motivos: salirse de la calle asignada, molestar a un contrario o tomar la salida antes del disparo. Dos salidas nulas de un mismo atleta significan su descalificación inmediata.
En las pruebas de relevos, la entrega del testigo debe efectuarse en cada una de las tres zonas de 20 metros marcadas en la pista. Si a un corredor del equipo se le cae, debe recogerlo para poder continuar, siempre que no se salga de su calle. Al llegar a meta, el último corredor de cada equipo debe entregar el testigo a los jueces.
En los saltos de altura y de pértiga, cada atleta dispone de tres intentos para superar una misma altura; si lo consigue, puede acceder a una altura superior, para la que volverá a contar con otros tres intentos. No existen reglas en cuanto a la longitud y el diámetro de las pértigas. El atleta que alcanza la máxima altura sin derribar el listón es el vencedor; a igualdad de marca, gana quien haya efectuado menos intentos nulos en la última altura franqueada.
En las competiciones de salto de longitud y triple salto, todos los atletas realizan tres saltos, pero sólo los ocho mejores tendrán opción a tres más. Un salto se considera nulo si las huellas de los clavos de las zapatillas del saltador quedan marcadas en la línea de plastilina que se encuentra en la tabla de batida. En las mediciones se toma como referencia la huella más próxima a la línea de batida que deje cualquier parte del cuerpo del atleta en la arena. Gana la prueba el que logra el salto válido más largo. Si se produce empate, se proclama vencedor el que haya obtenido el mejor segundo salto de los otros efectuados. El reglamento para los lanzamientos determina las dimensiones y los pesos de los artefactos; los atletas pueden utilizar cualquiera de los pesos homologados.

Los lanzamientos

Lanzamiento de peso

Diversos documentos y fuentes nos hablan de los orígenes de la práctica del moderno lanzamiento de peso. En los remotos tiempos de la guerra de Troya, los guerreros competían entre sí en el lanzamiento de piedras. Al parecer, la soldadesca de siglos posteriores nunca olvidó del todo tal costumbre, y así, en la Francia de mediados del siglo XIX, todavía los soldados se entretenían lanzando con las manos balas de artillería. De ahí que en ciertos lugares, por ejemplo en algunos cantones de Suiza, el lanzamiento de peso se conozca todavía con el nombre de «lanzamiento de bala».
El lanzamiento de peso consiste en arrojar lo más lejos posible una bola de hierro macizo, latón u otro material de 7,2 kilogramos en la categoría masculina y de 4 en la femenina. En el momento del lanzamiento, el atleta sujeta el peso con los dedos y lo sitúa en contacto con el cuello; al lanzarlo, despliega todo el cuerpo de forma encadenada en un movimiento explosivo del brazo. Existen dos estilos de lanzamiento: el lineal, en que el lanzador toma impulso y despliega el brazo hacia adelante; y el estilo con rotación, muy parecido al lanzamiento de disco, pero con un único giro.
En las primeras competiciones, los atletas lanzaban el peso desde el interior de un cuadrado de algo más de dos metros de lado. Fueron los norteamericanos quienes transformaron en círculo el recinto de lanzamiento, norma que se oficializó en 1909. Actualmente, también los lanzamientos de disco y de martillo se efectúan desde un círculo que, por razones de seguridad, se rodea además con una red metálica alta.

Lanzamiento de jabalina

Los países nórdicos incluyeron el lanzamiento de jabalina en pruebas deportivas desde 1870. En el lanzamiento, los atletas toman carrerilla lenta y controladamente, mientras van colocando la jabalina a la altura de la cara; finalmente, tras un recorrido de unos cuarenta metros, aceleran el movimiento del brazo hacia adelante para arrojar la jabalina lo más lejos posible.
La jabalina, cilíndrica y acabada en punta como las lanzas empleadas antiguamente en la caza mayor, está fabricada con una aleación ligera. En categoría masculina mide entre 2,60 y 2,70 metros de largo; la distancia entre la punta y el centro de gravedad oscila entre 0,90 y 1,10 metros; el diámetro puede variar entre 25 y 30 milímetros, y el peso es de 800 gramos. El peso y las dimensiones son algo menores en la categoría femenina.

Lanzamiento de disco

El lanzamiento de disco ya había sido recuperado por Vittorino Ramboldini en 1414; esta modalidad atlética era eminentemente clásica y tradicional en la Giocosa, el célebre colegio de Mantua fundado por este humanista y educador italiano. En los Juegos de Atenas de 1896, el competidor debía lanzar el disco en reposo; la posterior modificación del reglamento permitió sofisticar la técnica e incrementar notablemente las distancias.
El lanzamiento se ejecuta soltando el disco después de un movimiento de rotación de todo el cuerpo. El lanzador debe dar dos vueltas en un espacio reducido y apuntar hacia la apertura de la valla de protección. El recinto desde donde se realizan los lanzamientos tiene hoy un diámetro de 2,5 metros. El disco es un objeto metálico de forma circular y ligeramente abultado en el centro; en categoría masculina tiene un diámetro mínimo de 219 milímetros, y su peso es de 2 kilogramos.

Lanzamiento de martillo

El lanzamiento de martillo se practicaba a principios del siglo XV en Irlanda y Escocia. En la actualidad, el martillo se compone de una esfera metálica o cabeza unida a un cable de 3 milímetros de grosor, que tiene en su otro extremo una empuñadura o mango constituida por un anillo simple o doble. La esfera o cabeza mide 122 milímetros de diámetroy pesa 7,2 kilogramos. El movimiento rotatorio previo al lanzamiento exige la máxima precisión técnica; el atleta debe soportar la fuerza centrífuga que genera el martillo al girar, mientras él mismo da vueltas sobre una pierna.

La pista de atletismo

Los estadios de atletismo homologados tienen una pista de 400 metros de diámetro o cuerda (con dos curvas semicirculares y dos líneas rectas) dividida en ocho calles. Actualmente, todas las pistas importantes son de un material sintético llamado tartán, una especie de moqueta porosa que facilita el agarre de las zapatillas de clavos.
Las ocho calles tienen una anchura aproximada de 1,22 metros y, para igualar las distancias, las marcas de salida de las calles exteriores se avanzan unos 7 metros de forma escalonada en la salida de 400 metros. A esto se le llama compensación. Los últimos 10 metros de la pista o zona de meta están marcados por diez líneas transversales. En la salida de las carreras iguales o inferiores a los 400 metros, los velocistas utilizan los starting-blocks o tacos de salida para darse impulso.
Además de la pista de tartán, la competición de atletismo requiere otros espacios: zona del salto de altura, del salto con pértiga, rectas de tartán para los saltos de longitud y triple salto, zona de lanzamiento de peso con arena, un pasillo para la carrera de lanzamiento de jabalina y círculos para los lanzamientos de disco y martillo. Algunas veces, por seguridad, estos lanzamientos se desarrollan en horario diferente a las carreras en pista.
Los campeonatos en pista cubierta, que se disputan en invierno, tienen diversas particularidades. La medida más usual de las pistas es de 200 metros de cuerda, con seis calles y peralte en las curvas, más ocho calles en el interior para las pruebas de máxima velocidad. En pista cubierta se realizan menos pruebas que al aire libre. Se disputan las carreras de 50 y 60 metros vallas (en lugar de las de 100, 110 y 400 metros vallas) y de 50 y 60 metros lisos en la prueba de velocidad, en sustitución de los 100 metros lisos. Tampoco se practican en pista cubierta los lanzamientos de disco, martillo y jabalina ni las carreras de más de 5.000 metros, sean de fondo o de marcha atlética. El heptatlón sustituye al decatlón en las pruebas masculinas, y el pentatlón al heptatlón en las femeninas.

Las carreras

Carreras de velocidad

Las carreras de velocidad (100, 200 y 400 metros) han visto a lo largo de su historia una serie de evoluciones técnicas que han contribuido a una ostensible mejora de las marcas. Atletas norteamericanos potenciaron la velocidad con inventos como la zapatilla de clavos, utilizada por primera vez por William B. Curtis en 1868, o la «salida agachada» de Sheril, que no se reconoció hasta 1896. En 1934 se oficializó la sustitución de los hoyos (excavados en pista para marcar la salida) por los tacos de arranque, que permitían un mejor impulso al corredor.
Actualmente, todas las carreras de velocidad se disputan en calles. Los 400 metros fueron inicialmente una prueba de medio fondo en la que los atletas no corrían por calles diferenciadas. En los Juegos Olímpicos de Londres de 1908, tres norteamericanos encerraron, próximo a la línea de meta, al único británico que competía con ellos en la final para impedirle la victoria. El caso forzó la modificación del reglamento tras una decisión del Comité Olímpico Internacional, no exenta de polémica.



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